Ermita de Santa Lucía

Ayerbe (Huesca)

 
 

Rehabilitación de las cubiertas de la ermita de santa lucía. t.m. ayerbe (huesca)

La ermita de Santa Lucía se encuentra situada en el término municipal de Ayerbe, unos dos kilómetros al sur de esta localidad perteneciente a la Comarca de la Hoya de Huesca.

Se trata de una ermita románica de pequeñas dimensiones, pero muy proporcionada y totalmente exenta en medio de un campo dedicado al cultivo del cereal. Su construcción data del siglo XII, época en que la villa de Ayerbe creció notablemente tras su reconquista en 1083 y la fundación de un nuevo núcleo poblado principalmente por francos gracias a los privilegios concedidos por el rey Alfonso I (entre 1118 y 1122 aproximadamente) para afianzar esta villa situada estratégicamente entre el Pirineo y Zaragoza.

Su fábrica es de sillar de mediano tamaño y bien escuadrado con reparaciones puntuales en alguna zona a base de mampuestos, cantos rodados, trozos de cerámica y diversos morteros. La piedra utilizada parece del mismo tipo y calidad en toda la obra, excepto en la zona del absidiolo septentrional, donde presenta un aspecto más grisáceo y envejecido que el resto, que tiene un tono más dorado. Muchos de los sillares presentan marcas de cantero esgrafiadas e incluso se advierte lo que parece ser una vara jaquesa sobre la antigua puerta de entrada, hoy cegada.

Presenta una nave única rectangular de gran longitud y cubierta con una bóveda corrida de medio cañón ligerísimamente apuntada y de magnífica factura. Esta bóveda carece de arcos fajones y descansa sobre una imposta en nacela que recorre los muros laterales. Precisamente tres arcos fajones han sido simulados por medio de una decoración pintada directamente sobre la piedra en tono amarillo sobre un fondo blanco, que contrasta con el rojizo utilizado en los muros laterales.

Esta sencilla nave, sin embargo, se completa con una singular cabecera orientada canónicamente al este y compuesta por un ábside central de planta semicircular y cubierto con bóveda de horno, que aparece precedido de un presbiterio un poco más estrecho que la nave, cubierto también por una bóveda cañón y comunicado con dos estancias laterales. La del lado del Evangelio se abre por medio de un arco de medio punto y consiste en un pequeño absidiolo de planta semicircular y cubierto con bóveda de horno seccionada por una losa plana. Mientras que la del lado de la Epístola se abre por medio de un arco apuntado y es una estancia de planta cuadrada, que corresponde a la planta baja de la torre.

Esta torre es de planta cuadrada y dos alturas, cerrada la superior por una bóveda de cañón paralela a la de la nave. Se debió construir sobre un absidiolo similar al anterior, ya que se aprecian restos del arranque de su hemiciclo en los propios muros interiores de su planta baja, que tal vez sirvió de sacristía. De cualquier modo, desconocemos si éste se llegó a construir y poco después fue derribado para levantar la torre o si, durante su ejecución, se decidió sustituirlo por una torre y, por lo tanto, el absidiolo meridional nunca se llegó a completar.

De hecho, la similitud entre el aparejo del ábside central y la torre inclina a pensar que estos dos elementos serían el resultado de una misma campaña constructiva, mientras que el absidiolo septentrional pudo haber sido erigido con relativa anterioridad a juzgar por el aspecto diferente tanto de sus sillares como de su ejecución, más tosca y menos lograda que la de los elementos citados, con una sección claramente ataludada.

En conclusión, esta pequeña ermita aislada destaca por sus armoniosas proporciones, la magnífica ejecución de su fábrica y la singularidad de su cabecera, en origen trebolada, al igual que las de la ermita de Nuestra Señora de los Dolores en Monflorite y la ermita de San Juan Bautista en Toledo de la Nata, ambas declaradas Bien de Interés Cultural.

ESTADO INICIAL DE LA CUBIERTA

La ermita presentaba en general un buen estado de conservación gracias al excelente aparejo y las acertadas técnicas constructivas utilizadas, que han dado lugar a una fábrica sólida y resistente. No obstante, la pérdida del material de cubierta ha ocasionado que la vegetación invada la zona superior del inmueble con los problemas tanto de retención de la humedad como de destrozos a causa del crecimiento de las raíces que esto puede conllevar.

PROYECTO DE REHABILITACIÓN

La configuración de la ermita permite diferenciar tres cubiertas: nave, ábside/absidiolo y torre. Se propone ejecutar las cubiertas de la nave y ábside/absidiolo con losa de piedra irregular y la de la torre con losa de piedra tallada recuperada de la cubierta de la nave.

OBRAS DE RESTAURACIÓN

La nave cuenta con cubierta a dos aguas y alero perimetral compuesto por dos piezas: modillón y cornisa. Algunos de estos elementos estaban muy deteriorados, por lo que se sustituyeron.

El ábside y absidiolo estaban cubiertos a un agua con teja cerámica curva, en la obra se retiró este material y se modificaron las vertientes, recuperando la forma que pudo tener en origen. En cuanto a aleros, el absidiolo no contaba con ningún elemento, a diferencia del ábside que cuenta con modillones. El nuevo material de cobertura se colocó con vuelo para proteger estos elementos.